Pocos contra muchos – uno de los mitos de la fiesta de Januká

Efraim Zadoff

En el presente, el planteo de la acción de una minoría frente a una mayoría es un tanto complicado. En realidad se opone a la idea de la democracia que nos enorgullece por ser el régimen que legalmente impera en nuestro Estado de Israel.

Aparentemente este régimen impone la opinión de la mayoría sobre la minoría o las minorías. Pero deseo recordar aquí lo escrito en el libro de Shmot (Éxodo) del Pentateuco, cap. 23 versículo 2: "No sigas a la mayoría para hacer el mal".

¿Quién determina qué es "hacer el mal" y "hacer el bien"?

Recordemos la enseñanza del sabio Hilel tal como se lo cita en el Talmud de Babilonia, Tratado de Shabat, hoja 31 página 1: "Lo que es odioso para tí, no lo hagas a tu prójimo".

Y me vienen a la memoria experiencias de nuestra historia: nosotros los judíos sufrimos en tierras extrañas cuando regímenes déspotas nos discriminaban, y también protestamos cuando en momentos de emergencia y necesidad, nos impidieron acceder a un refugio donde poder salvarnos de situaciones angustiantes (sí, también las económicas) y de persecuciones. Protestamos cuando los países americanos declararon que no quieren recibir judíos debido a que nosotros cambiaríamos la composición demográfica de sus países o que inmigantes competirían económica y profesionalmente con sus ciudadanos. ¿Nos suena conocido?

En los últimos años se van adoptando leyes en nuestro país, democráticamente – de acuerdo a una mayoría en la Kneset, y parece que la mayoría de los israelíes está conforme con las mismas. En este caso ¿la opinión de la mayoría es justa?

Estas decisiones me avergüenzan por haber sido adoptadas por una mayoría de los hijos de mi pueblo judío, ciudadanos de mi Estado de Israel. Deseo que se avecinen tiempos en los que podamos estar con la mayoría para hacer el bien a nuestro prójimo, y sí, también a nuestra conciencia.

Feliz Januká, y que la luz del bien ilumine nuestras vidas y hogares.