SHAVUOT (שבועות - Pentecostés).
Enciclopedia de la historia y la cultura del pueblo judío, E. D. Z. Nativ Ediciones, Jerusalén 1999.

El segundo de los Shlóshet HaRegalim (tres fiestas de peregrinaje). Se lo festeja el 6 del mes de Siván, en los días domingo, lunes, miércoles o viernes, 50 días desde el comienzo de la cuenta del ómer. La interpretación del versículo "desde el día siguiente al shabat" (Vaikrá – Levítico, 23:1) dividió a tzdokim (saduceos) y prushim (fariseos), ya que éstos interpretaron que se trataba del día posterior al primer "día festivo" de Pésaj, mientras que los primeros lo interpretaban como el día posterior al primer Shabat después de Pésaj; de este modo Shavuot se podía postergar de uno a seis días y resultaba siempre en domingo. La festividad cristiana de Pentecostés, que en griego significa "quincuagésimo" y tiene su origen en Shavuot, es calculada de acuerdo a la interpretación de los tzdokim, por lo que siempre resulta en domingo.

Seguir leyendo...

 
Shavuot: La festividad del pluralismo judío
Andy Faur

La festividad de Shavuot que se festeja el 6 de Sivan en el calendario hebreo, es una de las tres peregrinaciones bíblicas a Jerusalem que, con sus variadas denominaciones, forma parte central del mismo. En Israel esta celebración tiene un lugar importante y relevante, en cuanto que en los países de la Diáspora perdió prácticamente toda relevancia y solamente los distintos grupos religiosos la festejan pero solo a nivel de ritual y con contenidos de tinte religioso más que nada, muy lejanos a sus orígenes históricos.

La fiesta de Shavuot es una de las que más nombres distintos se le conocen en la Torá: Jag Shavuot (de las siete semanas), Jag HaKatzir (de la cosecha), Jag HaBikurim (de las primicias)  y Jag Minjá Jadashá (del nuevo sacrificio), cada uno de ellos con un significado y un contenido distinto y especial.

Seguir leyendo...
Meguilat Rut

Capítulo I
Y aconteció en los días en que juzgaban los jueces, que hubo hambre en la tierra. Y cierto hombre de Bet Léjem en Iehudá  fue a establecerse temporalmente en la tierra de Moav, él y su mujer y sus dos hijos. [2] Y el hombre se llamaba Elimélej, y su mujer llamábase Naomí, y sus dos hijos Majlón y Kilión, efrateos de Bet Léjem en Iehudá. Y llegaron a la tierra de Moav y se quedaron allí. [3] Y murió Elimélej, marido de Naomí y quedó ella con sus dos hijos. [4] Y ellos tomaron para sí mujeres de Moav. Una se llamaba Orpá y la otra Rut, y vivieron allí diez años. [5] Y murieron Majlón y Kilión, y la mujer se quedó sin sus dos hijos y sin su marido [6]. Y ella se levantó con sus nueras para volver de la tierra de Moav, porque había oído en la tierra de Moav cómo el Eterno se había acordado de Su pueblo dándole pan. [7] Y ella se fue del lugar donde estaba, y sus dos nueras se fueron con ella, y tomaron el camino de retorno a la tierra de Iehudá. [8] Y les dijo Naomí a sus dos nueras: “Andad, volveos cada cual a la casa de su madre. El Eterno será bondadoso con vosotras, como lo habéis sido con los muertos y conmigo. [9] Que el Eterno os dé paz cada cual en la casa de su marido”. Luego las besó, y ellas, alzando la voz, lloraron. [10] Y le dijeron: “No, sino que volveremos contigo a tu pueblo”. [11] Y dijo Naomí: “Volveos, hijas mías. ¿Por qué queréis venir conmigo? ¿Tengo acaso más hijos en mi seno que puedan ser vuestros maridos? [12] Volveos, hijas mías, id por vuestro camino, porque soy demasiado vieja para tener marido. Y aunque yo pudiera tener marido esta noche y engendrara hijos, [13] ¿esperaríais que crecieran? ¿Os recluiríais esperándolos y (entretanto) no tendríais marido? No, hijas mías. Me apena mucho por vosotras, pero la mano del Eterno fue contra mí”. [14] Y elevaron sus voces y lloraron otra vez, y Orpá besó a su suegra (y se fue). Mas Rut estrechóse contra ella. [15] Y le dijo Naomí: “He aquí que tu cuñada ya se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses. Anda tras tu cuñada”. [16] Y dijo Rut: “No me ruegues que te deje y que no te siga más, porque dondequiera que tú vayas, iré yo, y dondequiera hayas de vivir, he de vivir yo. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. [17] Donde tú mueras, moriré yo, y allí seré sepultada. Así me haga el Eterno, y más también, si algo, fuera de la muerte, nos separare”. 


Seguir leyendo...