Unidad sin Uniformidad
24 de noviembre – día del pluralismo judío


En este día celebramos el 385 aniversario del nacimiento de un intelectual judío brillante, Baruj (Benito) Spinoza, que no se rindió a los intentos de amedrentarlo y a las persecuciones por parte de la dirigencia comunitaria judía en Ámsterdam en aquella época.
Estos dirigentes –el "maamad"– aspiraban a establecer su monopolio sobre "las verdades judías" e imponer sus posiciones tradicionales sobre la comunidad en general y cada uno de sus miembros en particular. Spinoza no estuvo de acuerdo en callar su verdad personal. A diferencia de su antecesor Uriel da Costa, que repetidas veces intentó reconciliarse con la comunidad a expensas de sus ideas y que finalmente se suicidó, Spinoza mantuvo su posición y estuvo dispuesto a alejarse de esta sociedad judía para continuar el camino de sus convicciones y así convirtirse en el precursor del Iluminismo y el Racionalismo de las culturas europeas.
La actitud de dominación e imposición de una sola interpretación de la cultura judía sobre el público se hace presente en la cultura judía desde los albores de su existencia. Desde la censura que se impuso sobre rabí Elisha ben Avuia en el Talmud, hasta la imposición de la Halajá rabínica sobre las comunidades de Beita Israel que emigraron a Israel dese Etiopía, pasando por la escisión entre los judíos rabínicos y los judíos karaítas, la quema de la Guía de los perplejos de Maimónides en Francia, la lucha sangrienta entre jasidim y mitnagdim, y las contiendas entre religiosos antiliberales y los que simpatizaban con el movimiento de Ilustración – Haskalá. 
En la actualidad esta tendencia se hace presente en el Estado de Israel cuando corrientes judías ortodoxas, se imponen con la ayuda del gobierno civil sobre la vida pública y privada de los judíos israelíes.
Los Rabinos Laicos Humanistas de Israel y de todo el mundo, hacemos un llamado en este día a respetar el pluralismo en las diferentes percepciones de la cultura judía y su diversidad de interpretaciones.
La fortaleza del pueblo judío reside en nuestra comprensión de la necesidad de una actitud pluralista en nuestra cultura. El lema que guía nuestro camino y el de todo aquél que respeta a sus semejantes es Unidad sin Uniformidad.