SPINOZA, BARUJ BENITO (1632-1677).
Enciclopedia de la historia y la cultura del pueblo judío, E.D.Z. Nativ Ediciones, 1996

Uno de los más grandes filósofos racionalistas. Nació en Ámsterdam, Holanda, en el seno de una familia de criptojudíos sefaradíes que habían retornado al judaísmo. Su padre era una de las figuras más respetadas en la comunidad. En su juventud recibió educación judía, y aprendió latín y griego con un estudioso jesuita. En 1656 fue excomulgado por la comunidad judía de Ámsterdam por lo que, en opinión de los rabinos, eran ideas heréticas, ya que, entre otras cosas, negaban que la Torá fue escrita por Moshé, y afirmaban que Dios era sólo un concepto filosófico.
Desde entonces vivió aislado en distintas ciudades holandesas, se apartó de toda actividad pública y se dedicó a pulir lentes para su sustento, realizando también investigaciones en óptica. Tuvo amigos cristianos que lo ayudaron, y mantuvo relaciones con los principales filósofos de su generación. En 1673 la Universidad de Heidelberg le ofreció un cargo de profesor de filosofía, pero rechazó la propuesta. Murió de tuberculosis.
Escribió sus principales obras en latín. En su Tratado teológico-político (1670), que se publicó anónimamente, se abocó a la crítica bíblica y en cierta medida fue quien sentó las bases de esa disciplina. Tuvo una actitud de burla y desprecio hacia los sabios posbíblicos, a los que Ilamaba "fariseos" en el sentido cristiano del término (criticándolos y considerándolos hipócritas). En su opinión, la condición de Israel como pueblo elegido quedó invalidada después de la destrucción del Segundo Templo.
Acusó a los judíos de secesionismo y xenofobia, siguiendo al historiador romano Tácito. Por otra parte, consideró viable el resurgimiento del estado judío, porque interpretó el judaísmo como entidad nacional en vez de religiosa.
Sus ideas filosóficas estuvieron influidas por filósofos judíos y por la Kabalá. Redactó también un breviario de gramática de la lengua hebrea.