Lúaj Shaná Ivrí (לוח שנה עברי: "Calendario hebreo").
Enciclopedia de la historia y la cultura del pueblo judío, E.D.Z. Nativ Ediciones, Jerusalén 1999

El Lúaj Shaná Ivrí es una combinación del calendario lunar y el solar. El año solar tiene 12 meses de 30 o 31 días, en total 365 días. El mes lunar dura 29 días, 12 horas, y 44 minutos; se redondea en meses de 29 o 30 días. Un año de 12 meses lunares tiene 354 o 355 días, o sea, es menor que el solar en 11 días aproximadamente. El L.Sh.l. se basa en los meses lunares, y está equilibrado con el calendario solar para que Pésaj tenga lugar siempre en primavera, y Rosh Hashaná y Sukot al final del verano. Para ello, cada dos o tres años se agrega un mes (segundo Adar), y ese año de 13 meses es embolismal (shaná meubéret). Cada 19 años, siete son embolismales (3, 6, 8, 11, 14, 17 y l9), tras lo cual el ciclo comienza nuevamente. Antaño, el comienzo del mes se fijaba de acuerdo a testigos en el tribunal supremo, a través de lo que se llamaba Kidush hajódesh (Santificación del mes). Hasta la época del Talmud (ss. III-IV e.c.), el tribunal de Jerusalén fijaba la duración de cada mes y el año embolismal, y lo notificaba a todas las comunidades. En el año 359 e.c. el Nasí (príncipe o autoridad judía en Éretz Israel) Hilel II de Tveria publicó el "secreto del año embolismal", a través del cual se fijó el L.Sh.l. para las generaciones siguientes.

En la época de Bíblica los meses se contaban en forma ordinal (mes primero, segundo, etc.), aunque algunos tenían otros nombres: "mes de la primavera" para Nisán, "mes de la luminosidad" para liar, etc. Los nombres que se usan hoy fueron aceptados a partir del primer exilio (s. VI a.e.c.), y su origen es de Babilonia. No se conoce el significado de todos esos nombres. De la Torá (Pentateuco) se desprende que el pueblo de Israel contaba los años a partir del mes de Nisán (Éxodo 12:2). Con el correr del tiempo, JAZAL (los sabios de la Mishná) cambiaron el calendario y se comenzó a contar a partir de Tishré. La Mishná (Rosh Hashaná 1:1) describe al primero de Tishré como comienzo para los "años [comunes], años sabáticos y jubileos, para el sembrado y las hierbas", a pesar de que el primero de Nisán era tomado aún como el comienzo de año para "los reyes y las festividades". De hecho, en la época de la Mishná no existía la realeza judía y las peregrinaciones a Jerusalén no se realizaban desde la destrucción del Templo (70 e.c.). Al poco tiempo todos los comienzos de año fueron fijados en Tishré.

En la época bíblica se contaban los años con sistemas diferentes, como los años del reinado de los reyes o de acuerdo a sucesos determinados como terremotos. Otros sistemas que fueron dejados de lado son: la cuenta desde el éxodo de Egipto, y desde la destrucción del Templo en el año 70 e.c.
El sistema actual del calendario hebreo cuenta los años, en base a tradiciones, desde la creación del mundo.