Parashat hashavúa Bo - Shmot (Éxodo)  10:1 – 13:16   

Rabino Andy Faur

La tercer parashá del libro Shmot (Éxodo) nos cuenta de las tres últimas plagas que azotaron a los egipcios antes de que el Faraón dejara salir al Pueblo de Israel y de su salida hacia la libertad.
Dado que es una parashá larga y con muchísimo material de análisis e interpretación, me permito enfocar específicamente los aspectos temporales y esenciales de la misma (capítulos12 y 13), su desarrollo posterior. A mí parecer es un paradigma de originalidad y creatividad cultural, religiosa y literaria de las tradiciones y festividades posteriores en el judaísmo.
Por esta razón seré muy selectivo a la hora de elegir los versículos a analizar y dejar otros de lado, no menos importantes y significativos, pero menos relevantes a este enfoque.
Lo que me interesa resaltar y analizar es, básicamente, cómo la parashá nos marca tiempos, los diferencia y los consagra. Por primera vez en el texto bíblico se nos manda a cuidar y diferenciar tiempos y eventos, a tener festividades y cómo celebrarlas. Obviamente aquí no incluyo el festejo del Shabat, diferente al festejo del resto de las festividades.
Y así comienza...
Este mes será para vosotros el principio de los meses; será el primer mes del año para vosotros. Shmot 12:2.
Vais a salir hoy, en el mes de Aviv. Shmot 13:4
Estos dos primeros versículos  ya nos pautan los tiempos en forma clara: "...Será el primer mes del año para vosotros..." El comienzo de la historia, de la conformación como pueblo, como unidad. De aquí en adelante, ya los tiempos no serán iguales unos a otros, de ahora en más hay tiempos comunes y tiempos consagrados que hay que celebrar y este mes es el primero, y por ende el más importante.
Durante la época bíblica, este mes, el mes de Aviv (Primavera) era el primero del año y los meses no tenían nombre, sino que se los enumeraba por su orden: primero, segundo, tercero,etc. Ésto cambio posteriormente: Por un lado se le atribuyeron nombres a los meses en idioma acadio/babilónico que importaron los judíos que regresaron del exilio en aquellas tierras (s. VI a.e.c.) y por otro lado el orden de los mismos con la fijación de un calendario unificado, obra del erudito Hillel II a mediados del s. IV e.c., en donde el mes séptimo del anterior conteo pasa a ser el primero y denominarse Tishré, como lo conocemos hasta el día de hoy. El mes de Aviv, pasó entoces al séptimo lugar y lo conocemos con el nombre de Nisán.
Estos importantes cambios en el manejo y celebración de los tiempos, se manifiestan en forma concreta a partir de la época de la Mishna, hacia principios del s. III e.c.
Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: El día diez de este mes cada uno tomará para sí un cordero, según sus casas paternas; un cordero para cada casa. Shmot 12:3.
Y lo guardaréis hasta el día catorce del mismo mes; entonces toda la asamblea de la congregación de Israel lo matará al anochecer. Shmot 12:6.
Y de esta manera lo comeréis: ceñidos vuestros lomos, las sandalias en vuestros pies y el cayado en vuestra mano, lo comeréis apresuradamente. Es Pésaj del Señor. Shmot 12:11.
Ya se nos proporcionó el marco temporal y ahora lo ajustamos: En este primer mes, en el día catorce, se ofrecerá un cordero en sacrificio para celebrar el evento. El primer símbolo festivo de nuestra cultura es, en definitiva, una especie de asado preparado con solemnidad.
Es importante mencionar en este punto, que los "festejos" de Pésaj todo el tiempo que el Templo existió, consistían en peregrinar a Jerusalem y hacer sacrificios en el recinto sagrado y por éso la celebración tenía el nombre de "Korbán (sacrificio) Pésaj" y no Jag HaPésaj, al cual nos referiremos posteriormente.
Y este día os será memorable y lo celebraréis como fiesta al Eterno; lo celebraréis en todas vuestras generaciones como mandato perpetuo. Siete días comeréis panes sin levadura; además, desde el primer día quitaréis toda levadura de vuestras casas; porque cualquiera que coma algo leudado desde el primer día hasta el séptimo, esa persona será apartada de Israel. Y en el primer día tendréis una santa convocación, y otra santa convocación en el séptimo día; ningún trabajo se hará en ellos, excepto lo que cada uno deba comer. Sólo ésto podréis hacer. Shmot 12:14-16.
Y continúa desarrollándose el formato: no sólo el día catorce será festivo, sino que el evento durará siete días, de los cuales el primero y el último serán festivos (no laborables). 
Guardaréis también la fiesta de los panes sin levadura, porque en ese mismo día saqué yo vuestros ejércitos de la tierra de Egipto; por tanto guardaréis este día por todas vuestras generaciones como ordenanza perpetua. En el mes primero comeréis los panes sin levadura, desde el día catorce del mes por la tarde, hasta el día veintiuno del mes por la tarde. Por siete días no habrá levadura en vuestras casas; porque cualquiera que coma algo leudado, esa persona será apartada de la congregación de Israel, ya sea extranjero o nativo del país. Shmot 12:17-19.



Y de la masa que habían sacado de Egipto, cocieron tortas de pan sin levadura, pues no se había leudado, ya que al ser echados de Egipto, no pudieron demorarse ni preparar alimentos para sí mismos. Shmot 12:39.
Y agregamos que durante el período determinado no se comerán alimentos leudados. En forma muy interesante, los párrafos anteriores nos remiten no sólo a la parte ritual y simbólica, sino que también (y desde mi punto de vista, es más significativo aún) al comienzo de la tradición y la continuidad, al mandarnos a cuidar y recordar el evento durante todas las generaciones hasta la eternidad.
Y sucederá que cuando vuestros hijos os pregunten: ¿Qué significa este rito para vosotros? Les diréis: Es un sacrificio de Pésaj al Eterno, el cual salteó las casas de los hijos de Israel en Egipto cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras casas. Y el pueblo se postró. Shmot 12::26-27.
Y llegamos a la parte educativa y más relevante del texto. ¿Qué hacemos con todo éesto ahora? Y esta pregunta la hace la próxima generación, la de los hijos, los que quizás no estuvieron presentes o no recuerdan el evento y no saben qué pasó. Se les contesta y se les cuenta qué pasó, para que no se olvide y se transmita a las próximas generaciones: Vehigadetá Levinjá – Y le contarás a tu hijo. Éste es el comienzo de lo que conocemos hoy como la Hagadá de Pesaj – una selección y compendio de textos e historias de la epopeya judía desde la esclavitud y hasta el Éxodo, que comienza a conformarse en los años posteriores a la destrucción del Segundo Templo con agregados posteriores de la época de JAZAL (sabios de la Mishná, el Talmud y los Gueonim) de los siglos III al X. El primer testimonio que contamos sobre la Hagadá tradicional que se usa hasta hoy en día es obra de Seadia Gaón, sabio del s X en Babilonia (la Mesopotamia), que estableció un formato unificado de texto, a partir de diferentes textos existentes, cuentos y leyendas que se sucedían durante todo el período antes mencionado. En la actualidad conocemos miles de versiones y formatos diferentes.
Si nos fijamos en los festejos de Pésaj de hoy en día, vemos que poco o nada tienen que ver con lo que hacían nuestros antepasados en épocas remotas. ¿Qué pasó entonces? Pasó lo que pasa en toda cultura o civilización que pretende subsistir en el tiempo: cambió, se adaptó e introdujo elementos novedosos propios y tambíen del entorno en que se encontraba.
A partir de la destrucción del Segundo Templo en el año 70 e.c. con la consecuente pérdida de la soberanía política y la dispersión de los judíos por doquier, fueron necesarios muchos cambios, modificaciones y creaciones innovadores para poder mantener la identidad y el espíritu del judaísmo en las nuevas y complejas condiciones de existencia. 
En nuestro caso particular, se unificaron dos eventos importantes de la época bíblica que eran el Korbán Pésaj, que se realizaba el día 14 del mes de Nisán y el Jag HaMatzot (como se lo conocía en épocas del Templo y distinto al actual) del 15 de Nisán y ambos pasaron a ser parte de la nueva festividad llamada Jag HaPésaj o Jag HaMatzot y no como se estilaba hasta entonces. Así, el lugar del sacrificio lo ocupó el "nuevo" Séder (copiado del Symposion griego y adaptado a la nueva realidad). Al mismo se le agregó el texto legendario de la Hagadá para transmitir el relato épico de generación en generación como fue ordenado y que paradójicamente soslaya casi totalmente lo escrito en el relato bíblico antes visto y también el agregado de los nuevos e interesantes símbolos (simanim) que se integraron a la nueva forma de celebración.
El texto bíblico y sus parashot son una inagotable fuente de inspiración, enriquecimiento espiritual y literario y pilar de toda nuestra cultura. Es un libro abierto... abierto a la curiosidad, a la investigación, a la interpretación, al agregado, al cambio... Nos da la base a la creatividad y al entendimiento y nos permite la libertad de complementarlo y adecuarlo a la realidad y a las concepciones de cada uno.
Querer fosilizarlo y dejarlo en manos de unos pocos "intérpretes autorizados", no sólo es un signo de pobreza intelectual y desprecio a la notable herencia creativa y revolucionaria de nuestros antecesores, sino que es querer anquilosar y "museificar" una cultura milenaria que se renueva y enriquece constantemente.
¡Shabat Shalom!